Reina,
ya nos vamos del mundo,
vamos a la casita de Dios.
Quiero flotar
y brillar mientras dure la luz
y un jadeo te corte la respiración.
Al final
congelamos el tiempo
para olvidarnos de la humanidad.
Quiero temblar
y gemir y sudar
y seguir apretando los dientes,
no puedo más.
Quiero subir
hasta verle la cara a Dios
y pedirle asilo,
asilo en el cielo
Voy al lugar
donde sólo existamos los dos
a pedir asilo,
asilo en el cielo.
No me dejes solo y atado a la cama,
reina,
ya soy adicto a tu olor
porque esta vez no elegí la prisión
y al final
me quedé a cumplir la condena
en tu habitación.
Quiero subir
hasta verle la cara a Dios
y pedirle asilo,
asilo en el cielo.
Voy al lugar
donde sólo existamos los dos
a pedir asilo,
asilo en el cielo.
Porque mi reina,
nos vamos del mundo,
nos vamos a vivir a la casita de Dios
Quiero subir
hasta verle la cara a Dios
y pedirle asilo,
asilo en el cielo
Voy al lugar
donde sólo existamos los dos,
yo me voy del mundo,
Tu eres mi consuelo.
Porque mi reina,
nos vamos del mundo,
nos vamos a vivir
a la casita de Dios...
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martes, enero 27, 2009
ASILO EN EL CIELO
Etiquetas:
Javier Calamaro
martes, enero 13, 2009
Tomo y obligo
Carlos Gardel
Tomo y obligo, ¡mándese un trago!
que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo, lejos del pago,
quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña
de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña,
¡yo sé que un hombre no debe llorar!
Si los pastos conversaran,
esa pampa le diría
de qué modo la quería,
con qué fiebre la adoré;
cuántas veces de rodillas,
tembloroso yo me hincaba
bajo el árbol deshojado
donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida,
a otros brazos entregada,
fue pa' mí una puñalada,
y de celos me cegué;
y le juro, todavía
no consigo convencerme
cómo pude contenerme,
¡si ahí no más no la maté!
Tomo y obligo, ¡mándese un trago!
¡De las mujeres mejor no hay que hablar!
Todas, amigo, dan muy mal pago,
y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo: ¡no se enamore!
y si una vuelta le toca hocicar,
¡fuerza, canejo, sufra y no llore,
que un hombre macho no debe llorar!
javier calamaro:
Tomo y obligo, ¡mándese un trago!
que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo, lejos del pago,
quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña
de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña,
¡yo sé que un hombre no debe llorar!
Si los pastos conversaran,
esa pampa le diría
de qué modo la quería,
con qué fiebre la adoré;
cuántas veces de rodillas,
tembloroso yo me hincaba
bajo el árbol deshojado
donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida,
a otros brazos entregada,
fue pa' mí una puñalada,
y de celos me cegué;
y le juro, todavía
no consigo convencerme
cómo pude contenerme,
¡si ahí no más no la maté!
Tomo y obligo, ¡mándese un trago!
¡De las mujeres mejor no hay que hablar!
Todas, amigo, dan muy mal pago,
y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo: ¡no se enamore!
y si una vuelta le toca hocicar,
¡fuerza, canejo, sufra y no llore,
que un hombre macho no debe llorar!
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